Ya pasaron los días festivos y ahora si de vuelta a la realidad, ¿mi fin de año? bien gracias ¿y el suyo? cena, vino, abrazos, charla, buen tiempo para pasar y hoy, de vuelta a la letra
De ida…

El sábado pasado visite un lugar bastante impactante, se llama Jardín Botánico Helia Bravo Hollis, ubicado en Zapotitlan Salinas, estado de Puebla, un bosque de cactos es lo que es, bueno, y otras cactáceas con nombre que francamente no recuerdo a excepción del asiento de suegra, algunas de las que se puede extraer medicina, veneno, alucinógenos y hasta goma de mascar (según lo que dice usada por John Adams, creador de los famosos chicles). Un yermo (que en un tiempo fue mar) en el que triunfaron plantas milenarias y es que según los datos los cactos crecen aproximadamente dos centímetros al año, su estatura es evidencia fiel de sus cientos de años parados ahí de sol a sol; “patas de elefantes” (esas plantitas que tan de moda se pusieron) de varios metros de diámetro y otros mas de altura, impresionante de verdad, el lugar no sólo es impactante si no que es referencia magnifica de la riqueza natural de nuestro país, México tienen miles de lugares que pueden arrebatarnos el aliento sin embargo muy pocos dedicamos tiempo a conocer un poco más de nuestro nada chico país en el que vivimos, mientras el resto prefiere ir al extranjero, no que sea malo, pero habría que aprovechar lo propio.
El lugar fue hace unos miles de años un mar, por lo que una de las principales labores realizadas en la zona es la extracción de sal de pozos de los que aún brota agua marina, de ahí el nombre del lugar Zapotitlan “Salinas” y curiosamente y según nos dijo nuestro guía, profesión o labor que da origen a la palabra “Salario”.
Lugares sobran, quizás lo que falte sea tiempo y ganas para darse una vuelta y ver de lo que nos perdemos mientras nos quedamos viendo “Telerisa” y sus novelitas.
…y de regreso

Por otro lado y ya de regreso, pasamos a dar un vistazo a la bella ciudad de puebla (la cuarta más grande de México con 2.6 millones de habitantes), más precisamente a su centro histórico lleno de iglesias, construcciones coloniales, churros y bazares de antigüedades. Una ciudad bella sin duda pero contaminada también, ni sus calles con adoquín, ni su centro histórico con calles para peatones, ni sus altas torres de campanarios, bueno, ni sus churros salvan a esta ciudad de la contaminación, y es que en la mañana cuando la atravesamos rumbo a Zapotitlan Salinas todos nos sorprendimos de la densa “natilla” de humo que cubría la ciudad, todas las fabricas con sus chimeneas humeantes dan a Puebla de los Ángeles un aspecto más de urbe capitalina que de ciudad colonial, hay que cuidar lo que se tiene mientras se tenga, una ciudad en crecimiento constante puede ver su calidad de vida y su belleza diezmadas en aras del progreso y el impulso a la economía.
Bueno, ya en sus calles y por la noche, la ciudad te enamora haciéndote exclamar un “yo si me quedo a vivir aquí”, las calles repletas de peatones en busca de un cafecito, un churro, un antojito mexicano o solamente en busca de relajación, son el ambiente ideal para que las tunas (de las que cantan no de las que “aguatan”) entretengan a la gente, son el marco perfecto para obras de arte contemporáneo; con toda la gente arreglando el mundo o a México, planeando la jugada de la selección, soñando las bodas o simplemente “echando chal” en las mesas de los portales. Sin duda un lugar para visitar y para caminar, por que carros ya tienen suficientes, vale la pena ver un centro histórico más cuidado y más en forma, y ciertamente mucho más grande de lo que es el corredor “Borda / Cortes” en Cuernavaca.
Conclusión: Visitar Zapotitlan Salinas es una aventura de un día, tres horas con 20 minutos separan a Cuernavaca de un bosque de cactus, escenario difícil de encontrar, comida exquisita si se sabe buscar, gusanos altamente recomendables y flores de cactáceas en conserva que difícilmente pasan desapercibidas al paladar aventurero; de regreso, un rico churro y un chocolate calientito para caminar muy a gusto en las calles de una ciudad heroica y colonial por excelencia como lo es Puebla; en resumen, una muy buena forma de pasar el día, anímense a vagar por México.
Nos leemos luego…